Estados Unidos está apretando las tuercas a México para que deje entrar a sus fuerzas militares y desmantelar juntos laboratorios de fentanilo, según reveló este jueves The New York Times. Fuentes anónimas dicen que Washington quiere que tropas de Operaciones Especiales o agentes de la CIA se unan a soldados mexicanos en redadas contra estos nidos de droga.
Donald Trump no se quedó callado y, la semana pasada en Fox News, soltó que los cárteles prácticamente gobiernan México. Incluso sugirió que EE. UU. podría lanzar ataques terrestres contra objetivos narcos, como si estuviera planeando un videojuego de guerra. Esta es solo una de sus muchas amenazas de meter mano militar en el combate al narcotráfico, un tema que le quita el sueño más que un café doble.
Por su lado, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum no quiere ni oír de intervención gringa. Tras una “buena conversación” con Trump sobre seguridad y drogas, dejó claro que descarta cualquier operación militar conjunta. No es la primera vez que rechaza estas “ofertas” de Trump, quien parece no entender que “no” significa “no” en cualquier idioma.
La presión de EE. UU. se recrudeció tras la captura de Nicolás Maduro en una incursión el 3 de enero, según el informe. Mientras Washington insiste en jugar al sheriff del vecindario, México se planta firme como un cactus en el desierto. Ni la Casa Blanca ni la cancillería mexicana han respondido a las preguntas de Reuters fuera de horario, dejando el tema más en el aire que un globo de helio. ¿Será esto solo bravata de Trump o el preludio de un choque fronterizo?


