¡La Tierra tuvo su propio reality show de desastres hace 56 millones de años! Según el Real Instituto Neerlandés de Investigación Marina, el calentamiento global y las emisiones de CO2 de esa época provocaron incendios forestales masivos y erosión del suelo. Sí, nuestro planeta ya era un horno, y aún así decidió subir la temperatura.
La bióloga Mei Nelissen, de la Universidad de Utrecht, explica que durante el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MPTE), la Tierra estaba tan cálida que los bosques de coníferas eran como un buffet de carbono en latitudes altas. Pero, tras un aumento explosivo de CO2, en solo 300 años, esos árboles desaparecieron, reemplazados por helechos. Analizando polen y esporas de sedimentos del mar de Noruega, los científicos vieron que los incendios se multiplicaron como memes virales, y la erosión arrastró tierra al mar como si fuera una liquidación total.
Nelissen detalla que el agua de mar se acidificó tanto por el CO2 que los organismos con conchas se despidieron sin dejar nota. ¿La causa del MPTE? Un combo letal de hidratos de metano inestables y volcanes con mal humor. Hoy, nuestras emisiones por combustibles fósiles son hasta diez veces más rápidas, pero el ritmo de CO2 en la atmósfera entonces se parece demasiado al actual. Traducción: estamos batiendo récords geológicos, y no del tipo que quieres presumir.
Los ecosistemas terrestres reaccionan al cambio climático más rápido que un influencer a un trend. Incendios, lluvias extremas, sequías e inundaciones ya están en el guion. Nelissen advierte que el carbono liberado por estos desastres puede empeorar el calentamiento. ¿Solución? Tomárselo en serio antes de que la Tierra suba el volumen de su drama climático.


