¡Guatemala parece el set de una película de acción de bajo presupuesto! Dos policías más fallecieron en las últimas horas tras ataques armados de pandilleros, elevando a nueve el total de uniformados muertos este fin de semana. El sábado, reclusos de la pandilla Barrio 18 tomaron casi 50 rehenes en tres prisiones del centro y sur del país, exigiendo privilegios carcelarios como si pidieran delivery de lujo.
El domingo, tras recuperar el control de una prisión, las fuerzas de seguridad enfrentaron ataques simultáneos en la capital y alrededores. Siete policías murieron y diez resultaron heridos, mientras un pandillero también cayó. Uno de los agentes, Frallan Medrano, fue atacado a quemarropa en Villa Canales, a 22 km de Ciudad de Guatemala, mientras iba en moto. Tras agonizar en terapia intensiva, falleció la madrugada del lunes. El otro agente pereció la noche del domingo, en lo que Jorge Aguilar, vocero de la Policía Nacional Civil, llamó un ataque “cobarde”.
El presidente Bernardo Arévalo decretó un estado de sitio por 30 días para calmar el caos. Las calles de Ciudad de Guatemala, con más de 3.5 millones de habitantes, estaban semivacías el lunes, patrulladas por policías y militares mientras se realizaban funerales. Arévalo, en el velatorio, dijo que esto no solo ataca a la policía, sino a todo el país, cansado de criminales que actúan como terroristas. Apunta a mafias “político-criminales” que buscan infundir terror ante cambios judiciales, como la elección del fiscal general en mayo y la renovación de la Corte de Constitucionalidad.
Recientemente, el Congreso guatemalteco y Estados Unidos declararon terroristas a Barrio 18 y Mara Salvatrucha, endureciendo penas. Pero, mientras las balas vuelan, el pueblo se pregunta si esto es un plan de seguridad o solo un guion para más drama.


