Donald Trump, el maestro de los desplantes, dejó claro este martes que no piensa asistir a ninguna reunión de emergencia del G7 propuesta por Emmanuel Macron para discutir la guerra en Ucrania. Desde la Casa Blanca, Trump respondió con un seco “no lo haría”, como si le hubieran invitado a un picnic en medio de un huracán.
Todo empezó con un “mensaje privado” de Macron que Trump decidió airear en su red Truth Social, donde el francés sugería un encuentro urgente en París este jueves. ¿Emergencia? Parece que a Trump le importa menos que encontrar un calcetín perdido. Aunque Macron ya aclaró que la reunión no se haría esta semana, el rechazo de Trump fue más tajante que un portazo en invierno.
¿Qué hay detrás de este desdén? Tal vez Trump prefiere quedarse tuiteando conspiraciones desde su sofá antes que sentarse con los líderes del G7 a debatir sobre Ucrania. O quizás piensa que París está demasiado lejos para un viaje express. Sea como sea, su ausencia deja a Macron con una mesa vacía y un café enfriándose.
Esto es más frío que una película de espías sin villano. Mientras Ucrania sigue en el ojo del huracán, Trump parece estar jugando al solitario en lugar de al ajedrez internacional. ¿Cambiará de opinión o seguirá siendo el rey del “no estoy para esto”? La diplomacia mundial sigue siendo un circo, y Trump, como siempre, se roba el show sin siquiera aparecer.


