El Ministerio de Defensa sirio soltó una noticia que parece un milagro de Navidad tardío: un cese al fuego de cuatro días con los kurdos en el norte del país, empezando este martes a las 20:00 (17:00 GMT). Esto tras un “entendimiento” sobre Hasaké, bastión kurdo, anunciado por la presidencia del gobierno interino de Ahmed al Sharaa, quien tomó el poder tras derrocar a Bashar al Asad a finales de 2024.
Al Sharaa, líder islamista, busca controlar todo el territorio después de 13 años de guerra civil. Este alto al fuego, acordado con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por kurdos, llega tras varios intentos fallidos de tregua. La presidencia dio a los kurdos cuatro días desde el martes por la noche para proponer un plan de “integración pacífica” de Hasaké al Estado sirio. Las FDS prometieron no atacar si no son provocadas, como un vecino que solo quiere paz mientras afila el machete por si acaso.
Los kurdos, un pueblo sin Estado propio repartido entre Siria, Turquía, Irak e Irán, crearon una zona autónoma en el norte durante la guerra civil (2011-2024) y lideraron la lucha contra el Estado Islámico, derrotado en 2019 con apoyo de Washington. Pero ahora, EE. UU. respalda a Damasco. Tom Barrack, emisario estadounidense, dijo que las FDS ya no son necesarias, pues Damasco puede encargarse de la seguridad y los centros de detención del EI. Las FDS, meanwhile, se retiraron del campamento Al Hol para defender sus regiones.
Aunque el ejército sirio se desplegó en Raqa y Deir Ezzor, y negocia integrar instituciones kurdas, las charlas con el líder Mazloum Abdi colapsaron. ¿Durará esta tregua o será otro espejismo en el desierto sirio? Esto está más inestable que un castillo de naipes en un ventilador.


