Estados Unidos sigue jugando al corsario en alta mar, y este martes anunció la captura del séptimo buque petrolero en el Caribe desde que Donald Trump impuso un bloqueo a Venezuela en diciembre. El “Motor Vessel Sagitta” fue atrapado “sin incidentes” por operar en desafío a la cuarentena presidencial, según un tuit del Comando Sur con video incluido, como si fuera un tráiler de acción.
“El único petróleo que salga de Venezuela será coordinado de manera adecuada y legal”, advirtió el Comando Sur, dejando claro que Trump no está para juegos. De los siete barcos incautados, uno ruso fue perseguido desde las costas venezolanas hasta el Ártico Norte a inicios de año, en una persecución digna de Hollywood. Washington tiene una flotilla naval patrullando el Caribe, donde no solo caza crudo, sino que también ha atacado botes ligados al narcotráfico y lanzó un operativo épico el 3 de enero para derrocar a Nicolás Maduro.
Trump, con su clásica fanfarronería, presume que controla el petróleo venezolano tras la caída de Maduro, jactándose de haber decomisado y vendido parte del crudo. Sin embargo, las autoridades interinas de Venezuela, que insisten en mantener las riendas de la industria, desmienten esa versión. Mientras tanto, PDVSA negocia con EE. UU. sobre la venta de petróleo, en un tira y afloja más tenso que un duelo de piratas.
Esto parece un episodio de “Piratas del Caribe: La Venganza de Trump”. ¿Seguirá el magnate sumando barcos a su colección o encontrará resistencia en estas aguas turbulentas? La saga petrolera promete más capítulos llenos de intriga y cañonazos diplomáticos.


