En Ciudad Juárez, Chihuahua, un perro callejero fue amarrado con alambre y quemado en un acto que parece sacado de una película de terror para mascotas. La senadora Andrea Chávez Treviño, furiosa desde su cuenta en ‘X’, denunció este horror, destacando que el pobre animal no pudo ni ladrar por ayuda ni escapar de semejante barbarie.
Chávez no se quedó en lamentos y apuntó al corazón del problema: las penas por maltrato animal en Chihuahua son más suaves que un hueso de juguete. Recordó que el Congreso de la Unión, con impulso de López Obrador y Sheinbaum, elevó los derechos de los animales a rango constitucional. Sin embargo, la crueldad sigue ganando por goleada. La senadora exigió al Congreso estatal endurecer castigos y a las autoridades aplastar la impunidad como si fuera una pulga molesta. También trajo a colación un caso similar en Madera hace un año, donde pidió investigaciones serias sin que el asunto avanzara mucho.
La violencia contra animales, dice Chávez, es un eslabón en una cadena de brutalidad que infecta hogares, escuelas y calles. Entre 2019 y 2020, AnimaNaturis Internacional registró 99 denuncias en el estado, con solo dos casos vinculados a proceso y cero castigos. Un desastre. Aunque en marzo de 2025 la gobernadora María Eugenia Campos lanzó un plan con ONG para proteger mascotas y sancionar abusos, el camino sigue empinado.
Chávez llamó a la ciudadanía a alzar la voz para que los culpables paguen. Porque, seamos sinceros, si no defendemos a los que solo saben mover la cola por amor, ¿qué nos queda como sociedad?


