¡Intriga en Washington con un giro de película! Un juez federal dictaminó este miércoles que el gobierno no puede registrar los dispositivos electrónicos de Hannah Natanson, periodista del Washington Post, incautados por el FBI el 14 de enero. El juez William Porter ordenó preservar, pero no revisar, los objetos —un computador de trabajo, un portátil personal, un teléfono y un reloj— hasta que se resuelva un litigio sobre el allanamiento de su casa.
Natanson, quien reporta sobre el gobierno federal y los recortes de empleo en el segundo mandato de Donald Trump, no es el blanco de la investigación, según la fiscal general Pam Bondi. La redada, ordenada por el Departamento de Defensa, busca destapar una filtración de información clasificada del Pentágono sobre seguridad nacional. Bondi confirmó que el culpable, Aurelio Pérez-Lugones, un contratista arrestado en Maryland, ya está detenido por llevarse documentos de inteligencia desde octubre de 2025. No hay evidencia de contacto con periodistas.
El Washington Post denunció la incautación como un golpe a la libertad de expresión que “paraliza la labor informativa” y causa daño irreparable cada día que los equipos siguen retenidos. Exigen su devolución inmediata, advirtiendo que no hacerlo abriría la puerta a más redadas en redacciones y normalizaría la censura disfrazada de órdenes judiciales. Bajo Trump, el Pentágono ha restringido el acceso a medios, desalojado oficinas y cortado ruedas de prensa, como si los reporteros fueran espías infiltrados.
¿Es esto una defensa legítima de secretos o un ataque a la prensa? Mientras el juez pone un alto, el Post defiende su terreno como un caballero su castillo. ¡Esto tiene más suspense que un thriller de conspiraciones gubernamentales!


