¿Quién diría que un snowboarder olímpico could flip from shredding snow to shredding the law? Ryan Wedding, exatleta canadiense de los Juegos de Invierno 2002, fue detenido en México, acusado de liderar una red de tráfico de cocaína más grande que el ego de un influencer en TikTok.
Este chico, que alguna vez alcanzó el puesto 24 en eslalon gigante paralelo en Salt Lake City, aparentemente cambió las tablas por toneladas de polvo blanco. Según Kash Patel, director del FBI, y Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad de México, Wedding era el cerebro de una operación transnacional ligada al Cártel de Sinaloa. Su negocio movía cientos de kilos de cocaína desde Colombia, pasando por México, hasta EE. UU. y Canadá, generando más de mil millones de dólares al año, suficientes para comprarse una montaña entera y esquiar en billetes. La recompensa por su cabeza era de 15 millones de dólares, porque, claro, ser un “narcoterrorista” no sale barato.
Patel lo comparó con una mezcla de Pablo Escobar y “El Chapo” Guzmán, mientras que la fiscal Pam Bondi reveló que orquestó asesinatos, como el de un testigo federal, usando un sitio web falso tipo “chismes de barrio 2.0”. Wedding, escondido en México por más de una década, se entregó en la embajada de EE. UU., tras ser cazado como el último Pokémon legendario.
Se dice que intentó cambiar su look más veces que un filtro de Instagram, pero ni el tinte de pelo lo salvó. Ahora, rumbo a EE. UU., enfrentará a la justicia. ¿Próxima parada? ¿Un reality show carcelario o una medalla de oro en evasión? Esto está más resbaladizo que una pista helada.


