¿Quién diría que un snowboarder olímpico could flip de las pistas a los carteles? Ryan Wedding, exatleta canadiense, fue atrapado el jueves por la noche en México, donde llevaba una década jugando al escondite. El FBI, con Kash Patel a la cabeza, celebró el arresto como si fuera Navidad adelantada.
Patel, director del FBI, no escatimó en halagos para la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y al secretario Omar García Harfuch por su “cooperación estelar”. En una conferencia en California, lo llamó “un El Chapo moderno” que pensó que podía deslizarse por la justicia como si fuera una pista nevada. Wedding, acusado de ser un capo de la cocaína ligado al Cártel de Sinaloa, habría llevado drogas a Norteamérica, dejando un rastro más trágico que un final de telenovela. “Nadie busca crédito, solo atrapar a los malos”, dijo Patel, mientras probablemente pedía un Oscar por su discurso.
La operación, un verdadero culebrón internacional, incluyó reuniones en México y la captura de otro fugitivo top del FBI. Patel, quien visitó el país el jueves, salió el viernes con dos detenidos, incluyendo a un canadiense que se entregó en la embajada de EE. UU. como si pidiera Uber a la cárcel. El embajador Rohn Johnson también recibió flores por más de un año de trabajo. “Así luce el liderazgo”, tuiteó Patel en X, proclamando un “día importante para un mundo más seguro”.
¿Mensaje a los narcos? “Serán llevados ante la justicia”, advirtió Patel. Mientras, todos imaginamos a Wedding lamentando no haber practicado el salto de fronteras en lugar de snowboard. Esto es más retorcido que un giro de trama en una serie de Netflix.


