En un giro más dramático que un culebrón naval, el exvicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, encerrado en el Altiplano, le mandó una carta a Claudia Sheinbaum rogando que le eche un ojo a su caso. Desde su celda, clama que lo tratan como villano de película sin pruebas decentes.
Farías Laguna, con 33 años de servicio en la Secretaría de Marina, fue detenido el 2 de septiembre de 2025 en Salina Cruz, Oaxaca, por agentes de la Fiscalía General de la República. Lo acusan de delincuencia organizada ligada al robo de hidrocarburos, pero él jura que es más inocente que un marinero en su primer día. Dice que no lo dejan defenderse, que la carpeta de investigación 508/2025 está llena de datos dudosos y que lo dieron de baja “ilegalmente” el 18 de diciembre de 2025. Para colmo, la Semar y los jueces lo ven como si ya tuviera tatuado “culpable” en la frente.
El drama no para: su familia, esposa e hijas menores, está sufriendo el vendaval. Pide a Sheinbaum una revisión a fondo para no ser un “culpable fabricado”. Desde noviembre de 2025, ha suplicado acceso a la investigación complementaria, pero parece que la fiscalía juega al escondite con los papeles. Mientras, el secretario de Marina, Raymundo Morales Ángeles, confirmó el 22 de enero que tanto Farías como su hermano, el contralmirante Fernando, fueron dados de baja por “huachicol fiscal”. Tienen 15 días para apelar.
Farías Laguna espera que la presidenta no deje su carta en el fondo de un cajón. ¿Justicia o complot naval? Esto huele más sospechoso que un barril de combustible en alta mar.


