En la mañanera del 26 de enero, Iván Escalante, titular de la Profeco, desglosó nuevas reglas para la venta de boletos de conciertos y espectáculos, prometiendo acabar con las trampas que dejan a los fans más frustrados que en un encore cancelado. La meta: transparencia total para los consumidores.
Las empresas ahora deben publicar detalles claros del evento: lugar, fecha y horarios, sin ambigüedades que parezcan acertijos. Además, tienen que soltar el mapa de localidades y precios exactos al menos 24 horas antes de la venta inicial, para que no compres a ciegas como si fuera lotería. Y nada de sorpresas al pagar: el costo total, con todos los cargos extra, debe estar visible desde el principio. “Los precios finales son los que cuentan, sin trucos”, sentenció Escalante, como si estuviera regañando a un vendedor de mercado.
Para quejas, Profeco abrió un canal exclusivo: conciertos@profeco.gob.mx, listo para recibir los dramas de los fans estafados. Sobre la reventa, aunque no hay límite federal de precios, sí habrá castigos por abusos. Escalante apuntó que las plataformas de reventa suelen jugar sucio, y la autoridad no se quedará de brazos cruzados. Las multas, calculadas por gravedad, daños, reincidencia e intención, podrían superar los 4 millones de pesos en casos extremos.
El mensaje es claro: o las empresas se alinean con información precisa, o enfrentarán sanciones más pesadas que un mal concierto sin reembolso. Profeco promete defender a los consumidores, así que mejor que los revendedores afinen su acto antes de que les caiga el telón con una factura millonaria.


