Ganar una casa en un sorteo del gobierno sonaba a sueño, pero para Esperanza se convirtió en pesadilla. La vivienda en Tlaquepaque, Jalisco, valuada en 3 millones 481 mil 200 pesos, fue rifada por la Lotería Nacional y el INDEP el 15 de septiembre de 2024. Incautada al crimen organizado, pronto mostró su lado oscuro.
Esperanza recibió la posesión en diciembre de 2024, sin escritura, solo con un documento que avalaba su derecho. Como no vivía ahí permanentemente, solo fue a instalar cámaras y reforzar la seguridad en el fraccionamiento Huerta de Peña. Pero en abril de 2025, vecinos le alertaron de intrusos que se autoproclamaron “antiguos dueños”. Con herramientas y un cerrajero, intentaron entrar a la casa en la calle Huerta Norte 436. La puerta blindada resistió, pero uno amenazó: “No te metas en esto. Esa propiedad es mía y la voy a recuperar”.
La casa perteneció a José Gabriel Zúñiga Ovalle, alias “El Delta”, cabecilla del Cártel de la Laguna, ligado a los Beltrán Leyva. Detenido en 2013 por la Policía Federal, se le relacionó con asesinatos y secuestros en Durango y Coahuila. Tras un juicio de extinción de dominio, el Tercer Tribunal Colegiado de la Ciudad de México determinó que ni él ni su familia probaron la legalidad del inmueble, por lo que pasó al gobierno. En 2025, liberado, Zúñiga reapareció en esta disputa.
Entre 2018 y 2024, el INDEP rifó o subastó más de 1.300 propiedades confiscadas. Pero Esperanza no quiere la casa: “Prefiero el dinero. ¿Para qué un premio que pone mi vida en peligro?”. Esto parece más un reality de terror que un regalo del gobierno.


