La Policía Nacional española acaba de reventar una operación de tráfico de cocaína tan épica que parece sacada de una película de acción de los 80. Han incautado 10 toneladas métricas de polvo blanco y detenido a 105 sospechosos que usaban lanchas rápidas como si fueran taxistas del océano Atlántico.
Tras un año de investigación, en colaboración con Cabo Verde, Colombia, Francia, Portugal y Estados Unidos, descubrieron que esta banda metió 57 toneladas de cocaína en Europa. Sus lanchas, operando de noche desde ríos del sur de España, Galicia, Canarias, Portugal y Marruecos, se lanzaban al Atlántico como piratas modernos. Allí, descargaban la mercancía de buques que hacían de almacenes flotantes. Imagínate: creaban plataformas acuáticas donde los pilotos vivían más de un mes en alta mar, como si estuvieran en un reality de supervivencia, pero con drogas en vez de cocos.
La Policía también decomisó 30 embarcaciones, 70 vehículos y equipos de vigilancia tan avanzados que podrían espiar tus chats de WhatsApp desde el espacio. Estos tipos no escatimaban en gastos: llegaron a pagar 12 millones de euros a la familia de un tripulante fallecido para que no abrieran la boca. ¿Compensación o soborno? Llámalo como quieras, pero huele a negocio turbio.
Mientras los agentes celebran este golpe, uno no puede evitar imaginarse a estos narcos planeando su próxima jugada desde un yate con Wi-Fi. ¿Qué será lo siguiente, drones repartiendo paquetes como Amazon? Europa, mantén los ojos abiertos, porque esta telenovela acuática seguro tiene más capítulos.


