Una jueza en Estados Unidos, Katherine Menéndez, se encontraba este lunes en medio de un drama más caliente que un reality show, evaluando si frena la represión migratoria de Trump en Minnesota. Todo esto mientras el estado llora la muerte de un segundo ciudadano en un tiroteo con agentes, desatando una furia que ni el frío bajo cero puede apagar.
Los abogados de Minnesota, liderados por Brian Carter, pidieron a Menéndez suspender el envío de 3,000 agentes de inmigración, describiéndolo como una “ocupación violenta e ilegal” que pone en jaque la seguridad. “Esta administración no respeta la ley ni espera a los tribunales, solo desata violencia en nuestras calles”, soltó Carter, como si estuviera narrando un thriller. Pero Menéndez, nombrada por Biden, se mostró dudosa sobre su autoridad para detener al gobierno federal, preguntando cómo definir cuándo cruzan la línea. Trump, por su parte, llamó “absurda” la petición, defendiendo que la ley federal no se negocia.
El caos ya provocó protestas masivas en temperaturas glaciales, condenas de líderes demócratas y hasta la renuncia de un candidato republicano a gobernador, Chris Madel, quien dijo que no apoya la “venganza” de su partido. Sesenta empresas grandes, como Target y 3M, también exigieron desescalar. El detonante: el tiroteo fatal del enfermero Alex Pretti, de 37 años, en Mineápolis. Agentes dicen que actuaron en defensa propia, pero un video verificado por Reuters muestra a Pretti con un teléfono, no un arma, antes de ser derribado y disparado, aunque sí portaba una pistola con licencia.
Trump ahora envía a su zar fronterizo, Tom Homan, al estado. ¿Escalada o retirada? Mientras la audiencia de Menéndez promete horas de tensión, Minnesota parece un tablero de ajedrez donde nadie sabe quién mueve la próxima ficha.


