En la mañanera de hoy, Claudia Sheinbaum confirmó que Donald Trump, presidente de EE.UU., extendió una invitación a México para unirse a su flamante Junta de Paz, un organismo que suena a ONU 2.0 pero con más drama y menos burocracia. La presidenta dejó claro que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) analizará el asunto con lupa.
Eso sí, Sheinbaum puso una condición más grande que el Zócalo: México solo dirá “sí” si Palestina también recibe invitación para sumarse al club. “Hemos reconocido a Palestina como nación, y nuestra Constitución manda respetar la autodeterminación de los pueblos. No es un capricho personal, es un deber”, afirmó desde Palacio Nacional. Aunque no dio fecha exacta para la respuesta, aseguró que será esta semana. ¿Presión o estrategia? El tiempo dirá.
La Junta de Paz, brainchild de Trump, busca apagar fuegos internacionales y supervisar transiciones políticas post-conflicto. Nacida en el contexto de la guerra en Gaza, su alcance se amplió a otras crisis globales. Trump la preside con poderes casi monárquicos: veto, despidos y un mandato sin fecha de caducidad. Su Junta Ejecutiva incluye a pesos pesados como Marco Rubio, Jared Kushner y Tony Blair, un elenco que parece sacado de un reality diplomático.
Aunque 25 países, como Israel y Arabia Saudita, ya firmaron, otros como Noruega y Francia dijeron “no, gracias”. Rusia y China, meanwhile, juegan al misterio. La autoridad legal de esta Junta es un enigma más grande que el Triángulo de las Bermudas, sin claridad sobre sanciones o coordinación con la ONU. ¿Será un farol de Trump o un cambio de juego? Sheinbaum, con su condición, le puso picante a la partida.


