La Fiscalía de Michoacán descartó nexos con el crimen organizado en el brutal asesinato de una familia de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana y su hija de 12 años. Según el fiscal Carlos Torres Piña, la pista principal apunta a un conflicto por un préstamo familiar, un drama más personal que de narcos.
El caso dio un giro con la detención de Alfredo ‘N’, primo hermano de una víctima, el 24 de enero en Morelos. Torres Piña fue claro: “Dejó rastro y huella por todos lados”. Además, insinuó que hay más involucrados, aunque no soltó prenda. “Estamos trabajando en eso”, aseguró. Las pruebas son contundentes: restos calcinados, huellas de violencia en el domicilio y cerca de Ucareo, donde hallaron los cuerpos. La causa de muerte, según forenses, fue asfixia.
Un momento clave fue el rastreo de cámaras del C5 y de negocios, que captaron el vehículo de las víctimas y otro de los presuntos responsables en una gasolinera de Ciudad Salud, Charo. La cronología es escalofriante: la desaparición de Anayeli N., Víctor Manuel N. y su hija se reportó el 17 de enero a las 0:35 horas. Once horas después, a las 12:07, hallaron tres cuerpos parcialmente calcinados. A las 16:16, en el domicilio, había sangre y objetos rotos, señales de una agresión brutal.
Aunque se rumora que Víctor prestó dinero a Alfredo, quien se negó a pagar, la Fiscalía no confirma este móvil. La audiencia inicial de Alfredo fue pospuesta al 30 de enero por petición de su defensa. Torres Piña prometió justicia con legalidad. Esto parece más un ajuste de cuentas familiar que un guion de mafia.


