¡Atención, economistas de sillón! Claudia Sheinbaum armó una tertulia VIP en Palacio Nacional este 27 de enero de 2026 con Victoria Rodríguez Ceja, la jefa del Banco de México, y un séquito de la Asociación de Bancos de México. ¿El tema? Las perspectivas económicas del país, que suena tan emocionante como ver pintar una pared, pero con más ceros en las cuentas.
En este cónclave de trajes caros, Sheinbaum charló sobre cómo hacer que México crezca sin que se nos caiga el peso del bolsillo. Hace unas semanas ya había tenido una plática con economistas locales, soltando frases de ensueño como “prosperidad compartida” y “justicia social”, que suenan más a discurso de Miss Universo que a plan concreto. Entre los asistentes destacaron Edgar Amador Zamora, de Hacienda, y José Antonio Peña Merino, de la Agencia de Transformación Digital, quienes probablemente tomaron notas en una app de última generación.
Todo esto pasa mientras México, EE. UU. y Canadá juegan al ajedrez con el T-MEC. Hay aranceles, reglas de origen y políticas energéticas en la mesa, más revueltas que un drama de telenovela. La primera reunión formal del Consejo del T-MEC será el 1 de julio de 2026, donde decidirán si el tratado sigue hasta 2042 o si alguien se baja del barco. Sin acuerdo, vendrán revisiones anuales por una década, hasta 2036, o una extensión de 16 años si se ponen de buenas. Si no, en 2048 podríamos estar buscando nuevos socios comerciales.
¿Y qué significa esto? Que Sheinbaum y compañía están jugando al Monopoly internacional. Mientras, la Secretaría de Economía consulta a sectores clave, esperando que no salga un “pierde turno” en esta partida. ¿Lograrán renovar el T-MEC o terminaremos comerciando con emojis? El tiempo lo dirá.


