¡Drama en el Senado! Los mandamases de las tres grandes agencias de inmigración de EE. UU. fueron convocados a una audiencia pública el 12 de febrero, porque las redadas de Trump están más calientes que un jalapeño en un microondas. Dos ciudadanos murieron en Mineápolis por disparos de agentes federales, y el país está que arde.
Todd Lyons (ICE), Rodney Scott (CBP) y Joseph Edlow (USCIS) tendrán que rendir cuentas ante la comisión de seguridad interior. El senador Rand Paul, líder republicano, dice que es para checar si el presupuesto se usa bien, pero todos sabemos que las muertes de Alex Pretti y Renee Good, ambos de 37 años, abatidos el sábado y el 7 de enero respectivamente durante protestas contra las operaciones antiinmigración, son el elefante en la sala. Pretti, un enfermero, y Good cayeron bajo fuego de CBP e ICE, y la cosa se puso más fea que un reality de peleas.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, no ayudó al llamar “terroristas” a los manifestantes, ganándose un pase directo a la lista de villanos de los demócratas. Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara, la tildó de “mentirosa compulsiva” en MSNow, mientras pide que ICE se comporte como un niño en misa. Trump, por su parte, dijo que la muerte de Pretti es “muy triste”, pero defendió a Noem como si fuera su coach personal.
Esto pinta para un circo de tres pistas en el Senado. ¿Se lavarán las manos o alguien pagará por el desastre? Mientras, Mineápolis llora, y Trump sigue tuiteando como si nada. Esto está más enredado que audífonos en un bolso.


