¡Honduras tiene nuevo capo en jefe! Nasry Asfura, alias “Papi a la orden”, asumió este martes la presidencia con un guiño a Donald Trump y un puño de hierro contra la inseguridad. En una ceremonia más austera que un sándwich sin queso, el conservador de 67 años juró en el Congreso pelear “de frente” contra la violencia en el país más rudo y pobre de Centroamérica.
Asfura promete más policías en zonas calientes y un plan antiextorsión para enfrentar a las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, que Trump etiquetó como terroristas y que también hacen de las suyas en EE. UU., El Salvador y Guatemala. Además, planea despedir el estado de excepción de Xiomara Castro, criticado por ONGs, y dar un giro a lo Nayib Bukele, pero sin el drama de derechos humanos. Aunque no tiene mayoría legislativa, pidió unión sin soltar detalles de su agenda, como si fuera un mago guardando el truco final.
Con Trump aplaudiendo desde Washington, Asfura esquivó preguntas sobre deportaciones, solo dijo que hay “varios temas” que charlar con su padrino gringo. La embajada de EE. UU. en Tegucigalpa celebró en X un “nuevo capítulo” bilateral, mientras “Tito” busca recuperar el TPS para 60,000 hondureños y negociar un acuerdo comercial. ¿Y China? Podría quedar en el pasado si retoma lazos con Taiwán, aunque la balanza comercial con Pekín es más desequilibrada que un partido de fútbol contra niños.
En un país donde la pobreza golpea al 60% de sus 11 millones de habitantes y las remesas son el salvavidas, Asfura quiere inversión y menos deuda. ¿Podrá cumplir? Esto pinta más incierto que un pronóstico del tiempo en Tegucigalpa.


