Las autoridades norcoreanas confirmaron este martes el lanzamiento de prueba de un sistema de lanzacohetes múltiples de gran calibre hacia el mar de Japón, realizado el día anterior para probar su “eficacia”. Supervisado por el mismísimo Kim Jong Un, el líder no solo celebró el éxito, sino que prometió revelar planes para reforzar la disuasión nuclear en el próximo congreso del Partido de los Trabajadores de Corea.
Según un comunicado de la agencia KCNA, Kim calificó la prueba como un hito para mejorar la “disuasión estratégica”. “Hemos modernizado este sistema de defensa para maximizar su potencia de ataque específica”, afirmó, destacando mejoras en movilidad, inteligencia y precisión de impacto. “La movilidad del vehículo lanzador es perfecta”, añadió, como si estuviera vendiendo un coche deportivo. También alardeó de un sistema de vuelo autodirigido que ignora interferencias externas, una joya tecnológica que, según él, ningún otro país tendrá en años. “Si nuestros enemigos vieran esto, reconocerían la modernidad de nuestra tecnología”, dijo, con un guiño de superioridad.
Este es el segundo lanzamiento de Pyongyang este mes, tras disparar misiles balísticos el 4 de enero, justo antes de que el presidente surcoreano Lee Jae Myung viajara a China para reunirse con Xi Jinping. Además, ocurre mientras el Partido de los Trabajadores se prepara para su primer congreso en cinco años, en febrero, donde Kim planea “examinar” a sus funcionarios y, de paso, presumir más músculo.
Con este show de fuegos artificiales, Norcorea sigue jugando al gato y al ratón con el mundo. ¿Es solo postureo o un preludio de algo más grande? Esto tiene más intriga que un drama de espías asiático.


