En un giro más retorcido que un culebrón de barrio, la Fiscalía de Michoacán anunció que César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Bótox”, fue atrapado en reclusión por el homicidio del líder limonero Bernardo Bravo. Sí, el capo de Los Blancos de Troya, ya encerrado en “El Altiplano”, ahora suma cargos más jugosos que un limón fresco.
Resulta que el 19 de octubre de 2025, Bravo, capo de los limoneros, fue citado por “El Bótox” en un rancho en Cenobio Moreno, tras un arreglo con un tal Marco Antonio “El Pilones”, ya detenido. Bernardo, confiado como un influencer en un evento gratis, dejó a sus escoltas y llegó solo en su Toyota gris desde Morelia, pasando por el tianguis de Apatzingán. Craso error. A las 17:38, en ese rancho, las cosas se pusieron más feas que un limón pasado. Rastros de sangre y ADN confirmaron que ahí lo despacharon. Al día siguiente, su cuerpo apareció en su camioneta entre Tepetates y Las Tinajas, con un regalito de plomo incluido.
“El Bótox” no es nuevo en el circo del crimen. Desde su captura el 22 de enero en Buenavista, ya lo habían vinculado a delincuencia organizada, narco y armas de guerra. Ahora, este homicidio calificado lo pinta como el Grinch de los limoneros, sembrando terror en el sector agrícola de Michoacán. La Fiscalía, con más pruebas que likes en un reel viral, logró que un juez aprobara esta orden de aprehensión en reclusión.
Y así, mientras los productores de limón tiemblan más que en un mal episodio de reality, “El Bótox” sigue sumando cargos como si coleccionara estampitas. ¿Próximo capítulo? Tal vez un duelo de cárteles por el control del guacamole. Esto está más agrio que un limón sin azúcar.


