¡Drama tropical en Panamá! Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, soltó el micrófono el 28 de enero para criticar el «retroceso» en la integración de Latinoamérica, que no logra ni ponerse de acuerdo sobre la reciente intervención militar de EE. UU. en Venezuela. Desde un foro en la Ciudad de Panamá, Lula rechazó la operación que derrocó y capturó a Nicolás Maduro, calificándola de «afrenta gravísima».
En el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, apodado el «Davos latinoamericano», Lula arremetió contra la CELAC, creada para contrarrestar la influencia de la OEA y EE. UU. Según él, no han sido capaces de emitir ni una simple declaración contra intervenciones militares ilegales. «Vivimos un retroceso brutal en integración», dijo, como si estuviera regañando a un equipo que no pasa el balón. Aseguró que las cumbres regionales son puro teatro, «rituales vacíos» llenos de ideas que se quedan en el papel mientras los líderes brillan por su ausencia.
El brasileño propuso mirar a la Unión Europea como modelo, aunque sin ignorar las diferencias históricas, económicas y culturales que hacen que Latinoamérica parezca más un rompecabezas desordenado que un bloque unido. Mientras el foro, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), concluye el jueves, Lula insiste en que hay que dejar de charlar y empezar a actuar.
¿Logrará Latinoamérica encontrar su ritmo o seguirá bailando descoordinada? Por ahora, parece que ni con GPS logramos ubicarnos en el mismo mapa. Esto tiene menos unión que un grupo de WhatsApp olvidado.


