¡Noticia caliente desde el Senado! Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., aseguró este miércoles que las nuevas autoridades venezolanas, lideradas por Delcy Rodríguez como presidenta encargada tras la detención de Nicolás Maduro, están tejiendo lazos más estrechos con Washington. Ante un salón abarrotado, Rubio descartó la necesidad inmediata de más acción militar, dejando claro que Trump no planea enviar tropas, sino solo marines a una embajada como símbolo de presencia.
Rubio, exsenador por Florida, calificó las charlas con los líderes venezolanos de «respetuosas y productivas», y expresó su esperanza de reabrir pronto la embajada en Caracas, cerrada desde 2019. El Departamento de Estado ya envió funcionarios para preparar el terreno. Según él, por primera vez en 20 años, se discuten formas de reducir la influencia de Irán, China y Rusia en Venezuela, con muchos locales deseosos de reconectar con EE. UU. en varios frentes.
Aunque informes de inteligencia, según Reuters, dudan de la total alineación de Rodríguez con la estrategia estadounidense, Rubio se reunió con la opositora María Corina Machado, quien prometió a periodistas que el cambio en Venezuela está cerca. «Lo siento en cada fibra de mi ser, lo vamos a lograr», afirmó con dramatismo de telenovela. Rubio justificó sacar a Maduro del poder por convertir al país en base de adversarios de EE. UU. y colaborar con narcos, afectando la región.
EE. UU. estableció un mecanismo temporal para vender petróleo venezolano, buscando una transición a una Venezuela «amistosa y próspera» con elecciones libres. Sin embargo, 12 parlamentarios demócratas alertaron sobre riesgos financieros. ¿Paz o petróleo? Esto tiene más giros que una carretera de montaña.


