¡Que ruede el balón, pero sin balas! Karen Bass, alcaldesa de Los Ángeles, alzó la voz este miércoles exigiendo al gobierno de EE. UU. que garantice seguridad a los asistentes al próximo Mundial de fútbol, coorganizado con Canadá y México entre junio y julio. Tras imágenes recientes de agentes de inmigración disparando por segunda vez contra un manifestante en Mineápolis, Bass teme que los visitantes extranjeros queden atrapados en la ofensiva antiinmigración de Donald Trump.
«Debemos mostrar una mejor cara al mundo, recibir a la gente sin problemas migratorios», заявил Bass a periodistas. Aunque confía en que los asistentes al Mundial y a los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles no sufrirán directamente, insiste en que la Casa Blanca debe enviar un mensaje claro. Ross McCall, de la FIFA, confirmó a AFP un «diálogo constante» con la administración Trump para hacer de esta Copa del Mundo un evento seguro e inclusivo. Parece que todos quieren evitar un autogol diplomático.
La preocupación crece tras la muerte de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales en Mineápolis este mes. El ICE ha desplegado fuerzas en ciudades clave como Los Ángeles, sede de ocho partidos del Mundial, incluyendo el debut del anfitrión y un cuarto de final. Además, se reveló que agentes de Seguridad Nacional del ICE estarán en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina el próximo mes, en rol «asesor», según el embajador Tilman J. Fertitta.
Bass calificó esto de «aterrador», diciendo que envía un mensaje inquietante al mundo. ¿Fútbol o fuego cruzado? Esperemos que el Mundial sea solo goles y no titulares de terror.


