En una escena que podría ser el clímax de una película de superhéroes, una joven en crisis emocional paralizó la calzada Ignacio Zaragoza, cerca de la estación Peñón Viejo de la Línea A del Metro en CDMX. Desde un puente, su desesperación detuvo el tráfico y puso a todos con el corazón en la garganta.
Mientras automovilistas y peatones miraban con más nervios que en un final de partido, un conductor tuvo una idea digna de un guion de acción: estacionó su coche justo debajo del puente, como un colchón improvisado por si la situación se salía de control. Pero la cosa no paró ahí. Otros se unieron al plan maestro, y una pipa de gas de la empresa Pex se convirtió en la torre de rescate más inesperada de la historia. Varios valientes escalaron el camión, formando una pirámide humana que ni en un circo se ve tan coordinada.
El video viral muestra a tres hombres apoyándose para alcanzar a la joven, mientras otros desde abajo gritaban palabras de aliento como si fueran coaches de vida. Sin empujones ni caos, lograron sujetarla justo cuando estaba suspendida en el aire, bajándola con el cuidado de quien carga un pastel de bodas. El tráfico, detenido por completo, no fue un problema: en lugar de cláxones, hubo conductores uniéndose al esfuerzo.
Redes sociales estallaron con aplausos virtuales, destacando la solidaridad de los capitalinos. Este rescate no solo salvó una vida, sino que reavivó el debate sobre salud mental y empatía. ¿Quién necesita superhéroes de capa cuando tienes vecinos así de épicos?


