¡La guerra se va al espacio! Ucrania reveló este jueves que está trabajando con SpaceX, la empresa de Elon Musk, para evitar que Rusia use el sistema de Internet Starlink como GPS para sus drones asesinos. Porque, al parecer, hasta los misiles enemigos quieren conexión premium.
Todo estalló cuando un funcionario ucraniano compartió en redes sociales fotos de restos de drones rusos de largo alcance con terminales Starlink pegados como si fueran stickers de moda. Kiev asegura que estos dispositivos ayudaron a guiar un ataque contra un tren de pasajeros el martes. El ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, agradeció en Telegram a Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, y al mismísimo Musk por su “rápida respuesta” para resolver este lío. “La tecnología occidental debe proteger a los civiles, no ser usada para terrorismo”, dijo, con más razón que un influencer pidiendo likes.
SpaceX, que no comentó de inmediato, activó Starlink en Ucrania en 2022 tras la invasión rusa, a petición de Kiev. Aunque Musk ha tenido roces con funcionarios ucranianos por sus opiniones sobre el conflicto, el ejército de Ucrania depende de miles de terminales Starlink para comunicaciones y misiones con drones, gracias a su conexión estable y resistencia a interferencias. En febrero de 2024, SpaceX aclaró en redes que no vende ni envía terminales a Rusia ni tiene tratos con su gobierno o ejército.
¿Y ahora? Ucrania espera que Musk ponga un candado digital a sus juguetes espaciales. Porque si Rusia sigue hackeando Starlink, esto será más un videojuego de ciencia ficción que una guerra real.


