La OTAN está sacando los guantes de invierno para reforzar la seguridad en el Ártico, según anunció un portavoz este martes desde el Cuartel General Supremo en Europa. Con un nombre que suena a película de espías, “Arctic Sentry” promete ser la nueva obsesión de la Alianza, y todo porque Donald Trump un día soñó con anexar Groenlandia como si fuera un carrito de helados.
Esta misión, que copia los ejercicios del mar Báltico y el frente oriental, busca fortalecer la presencia de la OTAN en el gélido norte. Martin O’Donnell, el vocero, soltó la bomba sin más detalles, como si estuviera guardando el guion para un thriller. Mientras tanto, Trump, quien alguna vez amenazó con tomar Groenlandia por la fuerza, ahora jura que abandonó esa idea loca. Claro, después de provocar una crisis en la OTAN que casi rompe 75 años de amistad con Dinamarca, un aliado clave. ¿Quién necesita enemigos teniendo a este negociante?
El drama no termina ahí. En Davos, durante el Foro Económico Mundial, Trump y el jefe de la OTAN, Mark Rutte, habrían pactado algo así como un trato de paz ártico, aunque nadie sabe exactamente qué. ¿Un apretón de manos en la nieve? ¿Un mapa trazado en una servilleta? Todo es más misterioso que un iglú en medio de una tormenta.
Al final, parece que la OTAN está lista para jugar al policía polar, mientras Trump se conforma con presumir que casi tuvo su propio iceberg privado. ¿Será este “Centinela del Ártico” un éxito o solo un reality show helado? Habrá que esperar para ver si el frío trae más que solo narices rojas.


