¡Alerta máxima! Antonio Guterres, secretario general de la ONU, imploró el miércoles a Washington y Moscú que negocien urgentemente un nuevo tratado de no proliferación nuclear tras la expiración del Nuevo START el jueves a las 00:00 GMT. Este acuerdo, firmado en 2010, limitaba a 1,550 las ojivas estratégicas desplegadas de cada potencia, pero ahora, sin restricciones, el mundo tiembla más que un castillo de naipes en un huracán.
Guterres calificó este fin como “un momento grave para la paz y la seguridad internacional”, advirtiendo que, por primera vez en más de medio siglo, no hay límites vinculantes para los arsenales nucleares de Rusia y EE. UU., que controlan juntos más del 80% de las ojivas mundiales. “El riesgo de que se use un arma nuclear es el más alto en décadas”, señaló, con tono más sombrío que un pronóstico de lluvia en un picnic. Recordó que tratados como el Nuevo START, con inspecciones suspendidas desde 2023, habían mejorado la seguridad global.
El diplomático urgió a ambas potencias a “regresar a la mesa de negociaciones sin demora” para acordar un marco sucesor, lamentando que esta disolución de logros históricos llegue en el peor momento posible. En septiembre de 2025, Vladimir Putin propuso extender el tratado un año más, idea que Donald Trump llamó “buena”, pero que EE. UU. dejó en el aire como un globo perdido en una fiesta.
¿Un nuevo acuerdo o un futuro de pesadilla? Esto está más tenso que un malentendido en una cita a ciegas con apuestas nucleares.


