¡Drama en Tierra Santa! Benjamin Netanyahu salió al ring este viernes para desmentir que el infame Jeffrey Epstein, el delincuente sexual fallecido, haya sido alguna vez un agente de Israel. ¿El chisme? La constante aparición del exprimer ministro Ehud Barak en los documentos desclasificados sobre Epstein. ¡Esto está más enredado que un culebrón!
Netanyahu, con la sutileza de un tanque, posteó en redes que la “relación inusualmente próxima” entre Epstein y Barak no implica que el empresario trabajara para Israel. Más bien, dice, demuestra lo contrario. Y no se quedó ahí: acusó a Barak, su eterno rival, de estar obsesionado con derribar la democracia israelí desde que perdió hace dos décadas contra Ariel Sharon. Según Bibi, Barak se alió con la “izquierda radical antisionista” y no para de intentar derrocar al gobierno electo con protestas masivas, malestar y cuentos chinos en los medios.
Los correos filtrados pintan a Epstein como una especie de “hombre para todo” de Barak: asesor financiero, solucionador de problemas y hasta amigo, incluso después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales en 2008 tras un polémico acuerdo. ¿Coincidencia o conspiración? Netanyahu no lo dice, pero deja caer que Barak tiene una fijación personal que lo lleva a jugar sucio tras bambalinas.
Esto huele a vendetta política con un toque de misterio internacional. Mientras Barak y Epstein siguen siendo el tema de los memes, nos preguntamos: ¿qué más esconden esos documentos? Parece que la política israelí tiene más giros que una montaña rusa en un parque temático.


