¡México se pone el traje de héroe caribeño! Dos embarcaciones, Holbox y Papaloapan, zarparon desde Veracruz con 814 toneladas de ayuda para Cuba, cargadas de leche, carne, galletas, frijol, arroz, atún, sardinas, aceite y hasta jabones. Todo esto en medio de una crisis energética brutal en la isla y tensiones con EE. UU., que amenaza con aranceles a quien le suministre crudo.
El gobierno mexicano, en un comunicado, reafirmó su vena solidaria: “Siempre ayudamos a pueblos hermanos”. La semana pasada, funcionarios evaluaban cómo enviar combustible para cubrir necesidades básicas como electricidad y transporte, sin ganarse un regaño de Washington. Mientras, Cuba enfrenta un drama aéreo: las autoridades anunciaron que el suministro de queroseno para aviones quedará suspendido un mes desde esta medianoche, según un ejecutivo de una aerolínea europea. Esto obligará a escalas técnicas para vuelos de largo recorrido, dejando a la isla más aislada que nunca.
Por si fuera poco, Nicaragua, uno de los pocos aliados de Cuba en la región, decidió restituir el requisito de visa para cubanos, según medios nicaragüenses en el exilio. ¿Solidaridad en crisis o simplemente cada quien por su lado? Entre la ayuda mexicana y las puertas cerradas, Cuba parece atrapada en un culebrón geopolítico.
Trump sigue jugando al policía del petróleo, mientras México hace malabares para no caer en su lista negra. ¿Llegarán más salvavidas o solo más sanciones? Esto tiene más giros que una novela de medianoche en La Habana.


