El fin de semana en la zona conurbada de Cuernavaca se puso más caliente que un chile relleno, con el asesinato a balazos de Alfonso Moreno Tacuba, subinspector y excoordinador operativo de la Comisión Estatal de Seguridad de Morelos durante el gobierno de Cuauhtémoc Blanco (2018-2024). Jiutepec, uno de los municipios más golpeados por la violencia, fue el escenario de este ataque que parece sacado de una serie de narcos.
Todo pasó en la avenida Tezontepec, en el fraccionamiento Las Fincas, una zona residencial que de tranquila no tiene ni el nombre. Inicialmente, las autoridades solo reportaron la muerte de un automovilista, pero horas después se reveló que la víctima era un alto mando policial retirado. Moreno Tacuba iba en un vehículo blanco cuando unos sujetos armados lo interceptaron y le descargaron una lluvia de balas digna de un videojuego de acción. Perdió el control, se estrelló contra una propiedad y, aunque los paramédicos llegaron rápido, solo confirmaron que ya no había nada que hacer.
Los atacantes huyeron en un Nissan Tsuru como si fueran extras de una persecución de Hollywood, y hasta ahora nadie sabe dónde están. Las Fincas no es nueva en esto: en semanas recientes, dos agentes ministeriales y un policía de tránsito fueron asesinados ahí, convirtiendo a Jiutepec en un foco rojo más brillante que un semáforo en hora pico. Este crimen, en plena vía transitada, grita que los grupos criminales operan con una impunidad que da escalofríos.
La Fiscalía de Morelos acordonó la zona y abrió una carpeta de investigación por homicidio, pero aún no hay pistas sobre el móvil. ¿Venganza por su pasado policial? Esto huele más sospechoso que un taco de gasolinera.


