¡Agárrense, que el ICE está rompiendo récords como si fuera un DJ en una rave! Todd Lyons, director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, se plantó ante el Congreso para fanfarronear sobre los «resultados históricos» logrados bajo el segundo mandato de Donald Trump. Aparentemente, operar en el «entorno más letal de su historia» es su nueva medalla de honor.
Lyons no escatimó en números para impresionar a la comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes. Entre el 20 de enero de 2025 y el 20 de enero de 2026, ICE realizó casi 379,000 arrestos, incluyendo a más de 7,000 presuntos pandilleros y 1,400 sospechosos de terrorismo. Todo esto mientras las amenazas de muerte contra su personal subieron un 8,000% y las agresiones un 1,400% en el año fiscal 2025. Vamos, que trabajar en ICE ahora es más peligroso que ser el último en pedir pizza en una oficina hambrienta.
Para ilustrar el caos, Lyons mencionó un incidente en Minnesota, donde un manifestante le arrancó un dedo de un mordisco a un agente, supuestamente incitado por funcionarios que compararon a ICE con la Gestapo. ¡Ouch! Entre protestas por las muertes de Alex Pretti y Renee Good a manos de agentes, y familias de empleados sintiéndose inseguras —incluida la de Lyons—, el ambiente está más tenso que un reality show de citas. Hasta el congresista Eric Swalwell le reprochó querer deportaciones estilo «Amazon Prime» y exigió disculpas por vincular a Good con terrorismo doméstico.
Mientras otros jefes migratorios como Rodney Scott y Joseph Edlow esperan su turno en el banquillo, una cosa queda clara: ICE defiende su misión con uñas y dientes… o al menos, con los dedos que les quedan. ¿Deportaciones exprés o drama congressional? Esto está más picante que un taco con salsa de habanero.


