¡Vaya vacaciones! Howard Lutnick, secretario de Comercio de EE. UU., confesó haber visitado la infame isla de Jeffrey Epstein, aunque jura que no eran compinches. Epstein, el millonario que coleccionaba amistades VIP antes de morir en su celda en 2019 por cargos de tráfico sexual de menores, sigue dando de qué hablar. Lutnick, bajo fuego, ahora enfrenta pedidos de renuncia por jugar al despistado.
Durante meses, Lutnick insistió en que cortó lazos con Epstein hace más de 20 años, desde 2005, cuando eran vecinos en Nueva York. Pero los archivos del Departamento de Justicia lo delataron: visitó la isla en diciembre de 2012. En una audiencia del Senado, admitió un almuerzo de una hora con el financiero, pero aclaró que fue con su esposa e hijos, como si fuera un picnic familiar. Otro documento menciona un encuentro en Nueva York en 2011, que él niega rotundamente. ¿Memoria selectiva o estrategia de relaciones públicas?
Legisladores de ambos bandos están que arden. El demócrata Adam Schiff exige su renuncia inmediata, mientras Robert Garcia lo acusa de mentir sobre su relación con Epstein. Hasta el republicano Thomas Massie pide que tire la toalla. Sin embargo, Donald Trump, a través de su portavoz Karoline Leavitt, le da un espaldarazo, considerándolo pieza clave de su equipo. Lutnick, amigo de la familia Trump y donante estrella, insiste en que no vio nada raro en la isla, solo personal trabajando.
Aunque su nombre aparece apenas en unos pocos correos de los millones de documentos del caso, la onda expansiva de Epstein sigue salpicando a figurones mundiales. ¿Se salvará Lutnick o este viaje le costará el cargo? Esto está más turbio que un reality de intrigas.


