A solo cuatro meses del silbatazo inicial del Mundial 2026, el 11 de junio en el Estadio Azteca, la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, lanzó una jugada defensiva inesperada. Quiere que la FIFA y la Secretaría de Relaciones Exteriores obliguen a los turistas futboleros a venir vacunados contra el sarampión. ¡Nada de entrar al campo sin tu cartilla de vacunación al día!
En una conferencia el pasado 10 de febrero, Brugada dejó claro que el Mundial no es solo un circo de goles, sino un evento internacional donde hay que jugar limpio con la salud. “El sarampión no es mexicano, llegó de fuera, no diré de dónde para no armar bronca, pero hay que cuidarnos. Pediremos que vengan vacunados, es protección mutua”, dijo, como si estuviera armando un muro sanitario más efectivo que cualquier portero.
El contexto no es para menos: la CDMX reporta 196 casos confirmados y el triste fallecimiento de una niña de 14 meses, el primero por sarampión en la capital, aunque pertenece a un caso del año pasado, según Nadine Gasman, secretaria de Salud local. A nivel nacional, ya suman 28 defunciones por este brote. Con miles de visitantes listos para invadir la ciudad, el gobierno quiere evitar que el Azteca se convierta en un hotspot de contagios.
Así que, mientras los equipos afilan sus tácticas, Brugada ya marcó su estrategia: vacunas o nada. ¿Turistas sin pinchazo? Mejor quédense viendo el partido por Zoom. Esto pinta más serio que un penalti en el minuto 90.


