¡Drama tropical! Rusia ha decidido evacuar a sus turistas de Cuba como si fueran náufragos en una isla desierta, todo por una escasez de combustible para aviones que tiene a todos más varados que un influencer sin Wi-Fi. El regulador Rosaviatsia anunció que los vuelos se suspenderán hasta nuevo aviso.
A partir del jueves, las aerolíneas Rossiya y Nordwind solo operarán para repatriar a los veraneantes rusos atrapados en la isla. Mientras tanto, el gobierno de Donald Trump ha calificado a Cuba de «amenaza inusual y extraordinaria», como si fuera un villano de cómic, y ha cortado el suministro de petróleo venezolano. Washington incluso amenaza con aranceles a otros proveedores como México si se atreven a enviar una gota de combustible. ¡Eso es jugar duro!
Cuba, por su parte, lanzó la alerta a las aerolíneas internacionales: desde el martes, no hay gasolina para despegar. Es como llegar a una fiesta y descubrir que se acabó el ron. El Ministerio de Economía ruso, en un arranque de pragmatismo, pidió a sus ciudadanos no viajar a la isla y a los operadores turísticos no vender más paquetes. ¿Vacaciones en el paraíso? Mejor quédate en casa viendo documentales de playas.
Esto pinta más caótico que un aeropuerto en rebajas de Black Friday. Los turistas rusos están atrapados entre mojitos y maletas, esperando un rescate que podría tardar más que una telenovela. Mientras, Cuba se queda sin combustible y sin aliados. ¿Será este el fin de las escapadas caribeñas o solo un mal episodio de reality show internacional?


