¡Se acabaron las vacaciones para los malosos! El Gobierno del Estado de México mantiene en marcha la “Operación Bastión”, un mega despliegue interinstitucional para darle en la madre—ejem, en la infraestructura—a las organizaciones delictivas. Bajo el mando de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y alineado a la Estrategia Nacional de Seguridad de Claudia Sheinbaum Pardo, este operativo busca desmantelar las bases operativas, financieras y territoriales de los criminales.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) reporta 21 órdenes de cateo en municipios como Temascaltepec, Luvianos y Tejupilco. Allí encontraron ranchos, casas y bodegas usadas como guaridas, arsenales y centros de planeación delictiva, muchas a nombre de prestanombres para ocultar el dinerito sucio. Participan la FGJEM, la Secretaría de Seguridad, el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia, con el Poder Judicial supervisando para que todo sea legal y no se arme un desmadre mayor.
El chiste de “Bastión” no es solo atrapar a los capos, sino quitarles sus juguetes: inmuebles y recursos que usan para controlar territorios y financiar su caos. Con cateos, han iniciado procesos de extinción de dominio, es decir, esas propiedades ahora serán del Estado y no volverán a ser Airbnb del crimen. Esto se suma a operaciones como “Enjambre” y “Atarraya”, cada una atacando un pedazo del problema, desde extorsión hasta recuperar espacios públicos.
Expertos dicen que ir tras el dinero es más efectivo que solo hacer redadas. El gobierno promete que “Bastión” no parará y pide a la gente denunciar anónimamente inmuebles sospechosos. ¿Tu vecino tiene un rancho muy fancy? ¡A lo mejor no es ganadero! Esto pinta para una limpieza a fondo, o al menos para un buen susto a los dueños del bajo mundo.


