En un giro más enredado que un culebrón de sobremesa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo salió a aclarar el secuestro de 14 ingenieros y mineros en Concordia, Sinaloa. Según el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, los captores confesaron que los confundieron con un cartel rival. ¿Error de casting? La Fiscalía General no se traga el guion tan fácil y sigue investigando.
Resulta que de los 14 trabajadores, cinco fueron hallados sin vida, y el resto sigue en el limbo. Sheinbaum aseguró que están dialogando con familiares, compañeros de la empresa Vizsla Silver (donde laboraban al menos 10 de las víctimas) y hasta con la industria minera para desentrañar este desastre. Quieren saber si las condiciones laborales eran más riesgosas que jugar a la ruleta rusa o si la empresa tuvo algo que ver. Además, no descartan que la extorsión sea el villano de esta trama, un delito tan común que el gobierno lanzó en julio de 2025 su Estrategia Nacional contra la Extorsión, con más entusiasmo que un influencer promocionando detox.
Por su parte, Vizsla Silver, la minera canadiense involucrada, dijo “hasta aquí” y suspendió operaciones presenciales en Concordia, limitándose a tareas de escritorio desde la distancia. No soltaron prenda sobre extorsiones previas ni omisiones denunciadas por familiares, solo un comunicado más genérico que un horóscopo. Mientras, los afectados exigen respuestas y garantías, porque trabajar en una mina no debería ser más peligroso que un reality de supervivencia.
Sheinbaum promete apoyo a las víctimas y una investigación a fondo. ¿Confusión de pandillas o extorsión descarada? Esto está más turbio que un café de gasolinera.


