¡Escándalo diplomático con sabor a salsa y mariachi! La periodista Dolia Estévez destapó un culebrón al revelar documentos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que confirman que Martha Susana Peón Sánchez, embajadora de México en Honduras, no tiene registro de haber renunciado a su nacionalidad cubana. Sí, la señora tiene un acta de nacimiento cubana vigente, y fue ratificada en 2023 como si nada. ¿Alguien revisó las reglas o todos estaban en una fiesta de piñata?
La Ley del Servicio Exterior Mexicano es clara como el tequila: para ser embajador, debes ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad. Pero parece que este detalle se les pasó como un turista despistado en el Zócalo. Los oficios de la Dirección General del Servicio Exterior y Recursos Humanos son tajantes: no hay constancia de renuncia. Esto ha desatado más preguntas que un examen sorpresa, y muchos se preguntan si Peón Sánchez cumple los requisitos o si estamos ante un caso de “doble agente” tropical.
Por otro lado, la SRE también anda perdida con Rosa María Payá, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien visitó la Ciudad de México en enero para un foro académico sin avisar. La SRE, más sorprendida que un niño sin regalo en Navidad, dijo que no recibió notificación alguna, a pesar de que las reglas piden que se informe de visitas oficiales o privadas. Según el Estatuto de la CIDH, sus miembros tienen inmunidades diplomáticas, pero parece que Payá se coló más sigilosa que un gato en la noche.
¿Y ahora qué? Entre embajadoras con doble pasaporte y visitas fantasma, la diplomacia mexicana parece más enredada que un chiste de cantina. ¡A ver cómo desenredan este bolero!


