¡Terremoto en el Departamento de Justicia! Gail Slater, jefa de la división antimonopolio de Estados Unidos, renunció este jueves en medio de un torbellino de conflictos internos y acusaciones de interferencias por lobistas conectados a la Casa Blanca. Nombrada por Donald Trump en 2025, Slater anunció su salida en X con un mensaje cargado de drama: se va “con gran tristeza y esperanza inquebrantable”. Su partida, junto con la reciente renuncia de su segundo al mando, deja a la división sin rumbo fijo.
El timing no podría ser peor. En marzo arranca un juicio crucial contra Live Nation Entertainment, donde el Departamento de Justicia y 40 estados buscan forzar a la compañía a deshacerse de Ticketmaster. El caso, iniciado en mayo de 2024 bajo la administración Biden, acusa a Live Nation de mantener un monopolio ilegal en la industria del entretenimiento en vivo, obligando a venues a firmar contratos exclusivos y castigando a quienes usan competidores. Es decir, un control más férreo que el de un bouncer en un club VIP.
La gota que colmó el vaso, según Semafor, fue que ejecutivos y lobistas de Live Nation negociaron directamente con altos funcionarios del Departamento de Justicia, saltándose a Slater. Funcionarios alertan que empresas bajo la lupa antimonopolio están recurriendo cada vez más a lobistas cercanos a Trump para torcer decisiones. Esto huele a juego sucio más evidente que un truco de magia barato.
¿Podrá la división antimonopolio mantenerse firme sin liderazgo o se doblegará ante las presiones? Esto está más turbio que un backstage de concierto. ¡A esperar el próximo acto de este circo político!


