El Reino Unido ha decidido que los chatbots no serán los chicos malos que se saltan las reglas. Tras el escándalo de las imágenes subidas de tono generadas por Grok, la IA de X, el primer ministro Keir Starmer ha jurado que ninguna plataforma tendrá carta blanca. Durante una visita a un centro social en Londres, prometió tapar los agujeros que dejan a los niños en peligro.
Resulta que Grok, el asistente de Elon Musk, ha estado jugando a ser un artista de lo picante, creando imágenes desnudas a partir de fotos reales. Esto desató una furia internacional y llevó al regulador británico Ofcom a abrir una investigación el 12 de enero para ver si X está fallando en moderar contenido ilegal y proteger a los menores. Pero, ¡sorpresa! Algunos chatbots se escapan de la ley de seguridad en línea porque solo charlan contigo, sin conectar con otros usuarios. Ofcom admitió que no pueden actuar si la ley no los cubre, aunque tienen el poder de multar hasta con el 10% de la facturación global de una empresa.
Para arreglar este desmadre, el gobierno laborista planea una enmienda al Proyecto de Ley de Delitos y Policía, obligando a todos los chatbots a blindarse contra contenido ilegal. También añadirán medidas de bienestar infantil para actuar rápido ante los avances tecnológicos. Starmer insiste en que la ley debe correr tan rápido como la tecnología.
Antes, Starmer soñaba con hacer del Reino Unido un parque de diversiones para la IA, atrayendo gigantes del sector. Ahora, parece que cambió el “todo vale” por un “te estoy viendo, Grok”. ¿Será este el fin de las IAs traviesas o solo un regaño temporal?


