Un ataque armado contra la Policía Municipal de Pluma Hidalgo, Oaxaca, dejó un saldo trágico el 16 de febrero: un agente muerto y el director de la corporación herido. El incidente, ocurrido alrededor de las 10:30 de la mañana, desató un operativo de película para dar con los responsables, que según la Fiscalía de Oaxaca serían al menos cuatro sujetos. Esto no es un juego de escondidas, es un crimen descarado.
El presidente municipal, Israel Roel Ramírez Mariano, estaba en oficinas de la Comisión Estatal del Agua cuando ocurrió el ataque. Al enterarse, corrió al municipio para atender el desmadre en persona y exigió a la Fiscalía General del Estado (FGEO) que no deje esto en el archivo de “misterios sin resolver”. La FGEO confirmó que el director recibió balazos en el pie, pero está fuera de peligro y bajo atención médica. Mientras, el gobernador ordenó un despliegue masivo de la Policía Estatal y la Fiscalía.
Para atrapar a los agresores, han puesto filtros y puntos de revisión en entradas, salidas y carreteras de la región Costa y Sierra Sur. Es como si estuvieran buscando a un fugitivo de reality show, pero con armas de verdad. La Fiscalía aseguró que el Gabinete de Seguridad no levantará el operativo hasta esclarecer este ataque directo, que tiene a todos en Pluma Hidalgo con los nervios de punta.
Este no es el primer tiroteo en Oaxaca. Apenas el 31 de enero, un enfrentamiento en la capital dejó un agresor muerto tras un reporte de balazos. La violencia parece tener a la policía en la mira, y las autoridades juran no descansar. ¿Lograrán poner orden o seguiremos viendo más capítulos de este western oaxaqueño? El tiempo, y las balas, lo dirán.


