¡En Líbano, el desarme de Hezbolá parece una partida de ajedrez interminable! El jefe del ejército, Rodolphe Haykal, soltó este lunes en el Palacio de Baabda que necesitarán entre cuatro y ocho meses para la segunda fase del plan, que busca que solo el Estado tenga armas al norte del río Litani. El presidente Joseph Aoun escuchaba, probablemente tomando notas para no perderse en este culebrón.
Según fuentes de ‘L’Orient Le-Jour’, el cronograma es más provisional que un contrato de influencer. Mientras, Francia, Estados Unidos y Arabia Saudí organizan una cumbre el 5 de marzo en París para apoyar al ejército libanés, como si fuera un crowdfunding para desarmar problemas. Recientemente, el ejército celebró haber controlado el sur del río Litani, desmantelando túneles y armas de Hezbolá, aunque no incluye las zonas bajo ocupación israelí, que parecen el elefante en la habitación que nadie quiere mencionar.
Israel, por su parte, se queja de que Hezbolá se rearma más rápido que un adolescente cambia de filtro en TikTok. Pero el partido-milicia no se queda callado: rechaza soltar las armas mientras Israel ocupe territorio libanés y exige que se cumpla el alto el fuego de noviembre de 2024. Es como si dijeran: «Tú primero, yo después, a ver quién pestañea».
Así, Líbano queda atrapado en un drama de poder, con el ejército haciendo malabares y Hezbolá aferrado a su arsenal como a un viejo Nokia. ¿Lograrán desarmar la tensión antes de que París se convierta en un ring diplomático? Esto tiene más giros que una telenovela de medianoche.


