¡Prepárense para el amor transfronterizo más caliente desde el maple y el mole! Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, y Dominique LeBlanc, ministro de Comercio de Canadá, se reunieron en Ciudad de México para cocinar un plan bilateral que promete más acción que una novela de horario estelar. Este idilio comercial se presentará en el segundo semestre de 2026.
El plan, que suena más ambicioso que un influencer prometiendo “cambiar el mundo”, se centra en inversiones en puertos, minerales críticos, infraestructura y un comercio más fuerte que un taco bien armado. Ebrard, con la chispa de un casamentero, destacó que las relaciones comerciales entre ambos países han crecido 12 veces en 30 años. ¿La meta? Acelerar agendas, abrir oportunidades para los jóvenes y asegurar cadenas de suministro más sólidas que un castillo de naipes en un día sin viento. Todo esto mientras se preparan para la revisión del T-MEC en julio, con Estados Unidos mirando desde la barrera como un ex celoso.
Unas 900 empresas de ambos lados participaron en el encuentro, un desfile de trajes y apretones de manos que grita “¡hagamos negocio!”. LeBlanc, con acento a jarabe de arce, habló de agricultura y tecnología, soñando con más empresas canadienses conquistando México. Hasta firmaron un memorando entre el Consejo Empresarial de Canadá y el CCE mexicano, algo así como un pacto de “somos amigos con beneficios comerciales”. Y ojo, una jugosa inversión minera mexicana en Quebec está en el horizonte.
Con Trump de vuelta en Washington y tensiones comerciales al rojo vivo, Ebrard insiste en que este romance con Canadá tiene vida propia, sin depender del T-MEC. ¿Será este dúo la nueva pareja poderosa del norte? Algo nos dice que entre maple y cactus, la cosa va a calentar motores.


