La noche del 17 de febrero de 2026, Taxco de Alarcón, Guerrero, se convirtió en el set de una película de acción de bajo presupuesto. Una balacera épica, cortesía de un operativo de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, sacudió la calma que el municipio había disfrutado por 16 meses.
El tiroteo resonó en zonas céntricas como avenida Plateros y el barrio de Cantarranas, con ráfagas de armas de alto poder que parecían sacadas de un videojuego. Videos en redes sociales captaron el estruendo, obligando a residentes y turistas a esconderse más rápido que en un simulacro de terremoto. Negocios del centro histórico cerraron temprano, porque nadie quiere ser el extra que no sobrevive al guion. Familias se atrincheraron en sus casas mientras mensajes de alerta volaban más rápido que las balas, recomendando evitar las calles hasta nuevo aviso.
¿Qué desató este caos? Nadie lo sabe. Las autoridades no han soltado prenda sobre detenciones o resultados del operativo, dejando a los pobladores con más preguntas que respuestas. La desconfianza crece como mala hierba en un lugar donde el crimen organizado ya tenía a todos con los nervios de punta. Durante 2025, extorsiones forzaron el cierre de gaseras y comercios, con grupos delictivos exigiendo “protección” y apoderándose de casas vacías como si fueran Airbnb del hampa.
Taxco, junto a Guerrero, Guanajuato y Morelos, lidera las listas de extorsión en México. En septiembre de 2025, los habitantes suplicaron a Claudia Sheinbaum un destacamento de la Guardia Nacional, hartos de amenazas y autoridades que parecen jugar al escondite. Esta balacera solo confirma que la paz era un espejismo. ¿Volverá la calma o seguirán las calles como campo de batalla de un western barato?


