¡Otro día, otro drama! Las delegaciones de Rusia y Ucrania cerraron este martes la primera jornada de un nuevo ciclo de negociaciones en Ginebra, mediado por Estados Unidos, y descrito por una fuente rusa como “muy tenso”. Seis horas de charlas con la compañía de cuatro países europeos –Alemania, Francia, Reino Unido e Italia– no bastaron para apaciguar un conflicto que lleva casi cuatro años desde la invasión rusa de 2022. La segunda ronda sigue el miércoles.
Antes de sentarse a hablar, Ucrania acusó a Rusia de sabotear la paz con 29 misiles y 396 drones que mataron a una persona y dejaron a miles sin electricidad. El martes, otro ataque ruso con drones en Sloviansk mató a tres trabajadores de una central eléctrica. El ministro ucraniano Andrii Sibiga tuiteó que esto muestra el “desprecio” ruso por la paz. Rusia, no se quedó atrás, denunciando ataques nocturnos y presumiendo haber derribado 150 drones en Crimea y el sur.
Con Rusia ocupando el 19.5% de Ucrania, incluyendo Crimea desde 2014, el plan estadounidense propone concesiones territoriales a cambio de garantías de seguridad occidentales. Rusia exige que Ucrania abandone partes de Donetsk, algo que Kiev rechaza rotundamente, más aún tras recuperar 201 km² cerca de Zaporiyia, donde está la mayor central nuclear de Europa, controlada por Moscú. Donald Trump, desde el Air Force One, soltó que Ucrania “más le vale sentarse rápido”.
Vladimir Medinski y Rustem Umiérov, negociadores de Rusia y Ucrania, coinciden en no esperar milagros. ¿Paz o más bombas? Esto parece un culebrón sin final feliz a la vista.


