En un episodio que parece sacado de un sketch de comedia surrealista, un therian —esos jóvenes que se identifican espiritualmente con animales— fue ahuyentado con agua frente a un negocio de birria en México. El video viral muestra a un adolescente gateando calle arriba, con máscara, short y playera negra, directo hacia el local. La dueña, sin pensarlo dos veces, le vació una palangana de agua como si espantara a un perro callejero. Y, fiel a su “teriotipo”, el chico huyó a cuatro patas mientras los transeúntes pasaban de largo, como si esto fuera lo más normal del mundo.
El fenómeno therian, o therianthropy, está causando revuelo en redes sociales mexicanas, aunque es más popular en Argentina. A diferencia de los furries, que se disfrazan por diversión, los therians sienten una conexión profunda y simbólica con animales como lobos, gatos o perros. Esto incluye practicar quadrobics —moverse en cuatro patas— y usar collares, colas o máscaras en espacios públicos, buscando reforzar su identidad y sentido de comunidad.
La viralización de videos en TikTok y YouTube ha disparado reacciones, desde apoyo hasta burlas. Un caso en Buenos Aires, donde un therian mordió a una niña, avivó el debate sobre los límites de estas prácticas. En México, aunque la comunidad es pequeña, la curiosidad y polarización crecen con cada clip, como el reciente “primer therian” grabado en Lima, Perú.
Mientras tanto, el chico empapado nos recuerda que no todos están listos para aceptar a los “lobos urbanos”. ¿Innovación identitaria o simple excentricidad? Esto está más confuso que un perro intentando usar Wi-Fi.


