¡Drama diplomático en Suiza! Las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia en Ginebra terminaron ayer tras apenas dos horas, y el presidente Volodímir Zelenski las describió como «difíciles», acusando a Rusia de jugar al tortuga para retrasar cualquier acuerdo que ponga fin a una guerra de cuatro años. ¿Reunión o cita fallida en Tinder? Esto no pinta bien.
Mediado por Estados Unidos, el encuentro de dos días llegó después de que Donald Trump, con su sutileza de elefante en cristalería, insinuara dos veces que el éxito dependía de Ucrania y Zelenski. Como si fuera poco, Zelenski soltó en un chat de WhatsApp a periodistas que sí, hubo “avances”, pero las posiciones están más lejanas que un influencer de su humildad. En una entrevista con Axios publicada el martes, el líder ucraniano se quejó de que no es justo que Trump presione solo a Ucrania para hacer concesiones, mientras Rusia se cruza de brazos como villano de película de los 80.
Zelenski fue claro: cualquier plan que implique ceder territorio no capturado por Rusia en el Dombás será rechazado por los ucranianos en referéndum. Traducción: “No vamos a regalar ni un metro de tierra, aunque nos ofrezcan un cheque en blanco y un café gratis”.
Esto huele más a telenovela que a tratado de paz. Con Rusia jugando al desgaste y Trump lanzando indirectas desde el sofá, Zelenski parece estar atrapado en un reality show sin premio final. ¿Lograrán alguna vez firmar algo más que un recibo de hotel en Ginebra? Algo me dice que esta guerra tiene más episodios que una saga interminable de streaming.


