España ha decidido jugar al abogado del diablo, pidiendo a la Unión Europea que levante las sanciones a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, porque, según el ministro José Manuel Albares, el país va “por el buen camino”. ¿Será que encontraron un GPS democrático en oferta?
En Barcelona, Albares soltó la bomba: quiere que la UE dé una palmadita en la espalda a Rodríguez con este gesto, celebrando pasos como la reciente ley de amnistía general aprobada por el Parlamento venezolano. “Las sanciones no son el fin, sino un medio para el diálogo pacífico”, aseguró, mientras algunos imaginan ese diálogo como un chat de WhatsApp con emojis de palomas. Rodríguez, sancionada desde 2018 por su papel en unas elecciones más dudosas que un billete de Monopoly, no puede pisar suelo europeo. Aunque, recordemos, en 2020 hizo una parada técnica en Madrid sin salir del aeropuerto, desatando un drama digno de telenovela, con la oposición gritando “¡violación de sanciones!”. Un tribunal luego dijo que la zona de tránsito no cuenta como España, así que técnicamente fue un “no estuve ahí”.
La UE la castigó por presuntas violaciones de derechos humanos y por socavar la democracia junto a otros funcionarios. Mientras, Nicolás Maduro, ahora tras las rejas en EE. UU. desde enero, nunca fue sancionado por Europa para mantener abiertos los canales de charla. Albares insiste en que este levantamiento sería una señal positiva, pero ¿es una mano tendida o un mal chiste? Porque si esto es el “buen camino”, algunos prefieren seguir perdidos en el bosque.


