¡Oh, la ironía de las líneas imaginarias! El gobierno de Canadá acaba de actualizar sus consejos para los pueblos indígenas que cruzan la frontera con Estados Unidos, sugiriendo que lleven pasaporte. Sí, olvídate de la historia y del Tratado de Jay de 1794, que prometía libre circulación a naciones como los ojibwa y mohawk, divididas por una raya arbitraria trazada por tipos con pelucas.
Antes, bastaba con la “secure status card” para entrar a Estados Unidos, un papelito que gritaba “soy indígena, déjenme pasar”. Pero ahora, el Servicio de Pueblos Indígenas de Canadá avisa: “Mejor lleven pasaporte, porque los oficiales gringos deciden si les gusta tu cara o no”. Traducción: tu derecho histórico depende del humor del agente de turno. Y no todos los indígenas tienen pasaporte, así que imaginen la odisea de sacar uno solo para visitar a la tía al otro lado.
El bufete MLT Aikins soltó un reporte esta semana que suena más a guion de película de terror: detenciones, interrogatorios y hasta malos tratos por parte de agentes de ICE, incluso a quienes traían papeles en regla. ¿Derechos de movilidad? Más bien parecen un chiste malo en la frontera, donde el Tratado de Jay parece papel higiénico para algunos oficiales.
Así que, mientras las comunidades indígenas luchan por mantener sus lazos culturales y familiares, Canadá les dice: “Prepárense para el circo fronterizo”. ¿Será que la libre circulación es solo un recuerdo romántico? A este paso, cruzar la frontera será más complicado que ganar la lotería sin comprar boleto.


